Me tengo que afeitar
Lo sé, he roto aquella antigua promesa que me hice a mí mismo de escribir cada día en mi blog. Pero qué quieren, cuando el deber te llama no puedes ignorar su opaco gemido. Y es que me he pasado el fin de semana, le weekend, el finde, en casa de un amigay, y digo amigay porque es un amigo gay, lógico ¿no? Entre otras muchas inconfesables cosas fuimos al cine a ver la última película Spielberg-Cruise, que, desde la muy iluminada (y lo digo por que en la película había más luz que en las mansiones del hijo de Hiperion) Minority Report, parece que ahora tocaba una película rojiza. Para los amantes de este sangriento color resultará una maravillosísima película, para los amantes de Tom Cruise resultará asímismo un estupendo filme, para los amantes de las películas malas de cojones de los años 50 resultará igualmente un bonito divertimento, pero si no les gustan las cosas poco sutiles, los diálogos de telenovela boliviana, los deus ex machina, los héroes que siempre se salvan y las niñas con nombres de estados no vayan a verla. Lo mejor: Tim Robbins y su escopeta.
El crítico por encima de lo bueno y lo malo Zeus protector de los que viajan se despide tarareando una cancioncilla.
El crítico por encima de lo bueno y lo malo Zeus protector de los que viajan se despide tarareando una cancioncilla.


3 Comments:
eeeh no te pases con las cosas bolivianas, q en las piscinas de montmeló el cocinero lo es y me cae de puta madre.
qué me está pasando? :S
Amiga, de pesá no tiés ná, nogensmenys no sé qué te está pasando. ¿Hay cocineros en las piscinas?
claro, yo sirvo lo q sus manos crean. bueno, lo de servir es un decir, de hecho ayer se quedó sin comer una gran parte de los comensales. pero como soy guapa y sonrío, me perdonan.
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