Yo quiero que me enseñen a ser grande y gritar
kowabunga por las cloacas cual liviana tortuga mutante en contra del mal y de un jabalí con nombre de estilo musical. Continuando con el mismo tema, el otro día me di cuenta de que la magnífica serie
gat i gos (
catdog para los anglófonos) es una creación

de Peter Hannah, oséase, del tío detrás de aquella mujer que todos creíamos que era Hannah Barbera y que, como deben saber ya, en realidad eran dos pavos llamados Peter Hannah y Joseph Barbera. El caso es que la misma
mente privilegiada que creó los Picapiedra, los Jetson, los Autos Locos y un largo etecé y que tanto daño ha hecho al mundo está detrás de una de las mejores series de todos los tiempos. Y es que gat i gos son un claro ejemplo de cómo crear algo absurdo, asqueroso y sin sentido y no morir en el intento a la par que limpias tus pecados de juventud. Claro que el señor Barbera sí que está bajo tierra. Así que mi teoría se desmonta, pero qué le vamos a hacer, señoras y garrapatas... pero no se confundan, soy un gran amante de esta serie por muchas arcadas que me haya provocado.
Pero... ¿qué haríamos sin nuestras series de televisión? ¿sin nuestras mayores maestras de la vida?
Historia magistra uitae est decía Cicerón... ¡y una mierda! A mí me han educado David el gnomo, Willy Fog, Mortadelo y Filemón, Gazpacho y Mochilo, el monstruo de las galletas y, en menor grado, el Cobi y su hermana de las trenzas polivalentes.

¿Quién no recuerda con nostalgia todas aquellas sintonías que nunca tenían nada que ver con la trama de la serie en cuestión? ¿quién no se emociona en su corazón de anciano cuando vuelve a ver a nuestro querido Tau Pai Pai matando al general Blue de un lengüetazo o al estimado Zoidberg repitiendo aquello de "Lagartona" a su amiga Leela? ¿quién no suelta sonoras carcajadas al ver nuevamente el batmóbil y las onomatopeyas sobreimpresas sobre la pantalla?
Todos ellos son el rey y yo soy el vulgo, ellos son el palo y yo la astilla, ellos son el mutagen y yo el mutante, así que me despido diciéndoles
kowabunga y comiéndome un trozo de pizza con pepperoni, que no es otra cosa más que
pimiento en italiano, pero dicho así suena mucho más apetecible.

Se despide de todos vosotros el magno padre Zeus adorador de Bender el que ofender.